Leer
Otra de las actividades que reduce o elimina el estrés es la lectura. El ritmo cardiaco y la tensión muscular disminuyen y experimentas relajación física y un estado de calma que consecuentemente contribuyen a conciliar el sueño. Te distancia de los problemas y las preocupaciones, y mejora tu estado de ánimo al experimentar emociones positivas. Estudios han demostrado que la lectura tiene la capacidad de aminorar el estrés un 68% más que actividades como caminar, escuchar música o dar un paseo.
A mí me gusta leer antes de acostarme a dormir. Después del ritual del baño y la limpieza bucal, me siento en el sofá de la sala, con la luz tenue de la lámpara de piso y en silencio. La atmósfera propicia para bajar revoluciones, disfrutar de un buen libro por media hora y luego entrar en sueño rápido.
Ojo con las historias. Que no vaya a pasarte lo mismo que a mí en marzo con el fascinante relato "La leyenda de Sleepy Hollow", de Washington Irving: el fantasma del jinete sin cabeza terminó causándome pesadillas.
Esta noche del lunes continúo leyendo "Jadeante y sudorosa". "Crónicas para correr y escribir", de Mayra Santos-Febres.

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